La información proporcionada en este sitio web tiene únicamente fines informativos generales. No constituye un consejo de tratamiento definitivo. Para cualquier pregunta o problema relacionado con el manejo del dolor, es crucial consultar a un profesional médico. Una evaluación exhaustiva es esencial para un diagnóstico y plan de tratamiento precisos.
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Dígale a alguien que podría tener fascitis plantar y es posible que se asuste y afirme que no tiene verrugas. Las verrugas plantares recibieron ese nombre porque residen en las plantas de los pies, el área también conocida como plantar. La fascitis plantar, sin embargo, se refiere a un dolor en la planta del pie.
La fascitis plantar es uno de esos dolores que podría ignorar las primeras veces que lo siente, pensando que tiene un calambre o los pies adoloridos por usar tacones. En realidad, es una inflamación que podría necesitar ser tratada por fisioterapeutas de primer nivel o incluso médicos especialistas en dolor.
La fascitis plantar ocurre cuando la banda de tejido que conecta el talón con los dedos de los pies, la fascia plantar, se inflama debido a una lesión o al uso excesivo. Puede manifestarse gradualmente, siendo más dolorosa con los primeros pasos por la mañana o después de períodos prolongados de pie o sentado. Con bastante frecuencia, el dolor se presenta en un solo pie, aunque a veces puede ocurrir en ambos pies al mismo tiempo, lo que dificulta bastante el movimiento.
Las personas más propensas a este dolor son las mujeres con sobrepeso mayores de 40 años que tienen pies planos, un arco alto o una forma inusual de caminar. Los atletas que se esfuerzan demasiado o aumentan su nivel de actividad con demasiada rapidez también pueden causar estas pequeñas roturas.
Las opciones de tratamiento varían según la gravedad de la lesión. El tratamiento más común sería la fisioterapia, con estiramientos y masajes, férulas u ortesis. Otros tratamientos, administrados por médicos especialistas en dolor, podrían incluir la terapia de ondas de choque, medicamentos que se absorben tópicamente con la ayuda de corriente eléctrica, o en casos muy raros, cirugía.
Si no se trata, la fascitis plantar puede provocar espolones calcáneos u otras afecciones más graves. Además, las personas a menudo cambian su forma de andar para contrarrestar el dolor de la fascitis plantar, lo que provoca cambios en la forma en que se mueven todo el pie y la pierna. Estos cambios pueden causar dolor en la rodilla, la cadera o la espalda.
Si el dolor es mínimo, los primeros pasos serían simplemente aplicar hielo en el pie y mantenerlo en reposo por un tiempo. O reemplazar correr por andar en bicicleta o nadar hasta que el dolor disminuya. Los soportes de arco simples, económicos y de venta libre pueden marcar una gran diferencia. Si el dolor persiste, consulte a fisioterapeutas.
Si decides acudir a uno de los especialistas en dolor de Pain Physicians NY Brooklyn, es posible que te hagan una radiografía o una resonancia magnética para descartar otras causas del dolor.
Médicos como los de Pain Physician NY pueden realizar un examen exhaustivo de su pie y tobillo para determinar si la fascitis plantar es realmente el problema o si existe otro diagnóstico. Emplean tanto a médicos especialistas en dolor como a fisioterapeutas, por lo que, sea cual sea el diagnóstico, podrán tratar su dolor.
Clínica de Manejo del Dolor Brooklyn
2279 Coney Island Ave, Brooklyn, NY 11223
(718) 998 – 9890